La policía británica ha detenido a una mujer de 20 años y tres varones (dos de 19 y otro de 17) en Londres y West Midlands como parte de una operación de la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA). Uno de los hackers es de origen letón.
Los arrestos se llevaron a cabo en el domicilio de las víctimas. Estos son sospechosos de chantaje, blanqueo de capitales y participación en las actividades de un grupo de delincuencia organizada.
Expertos forenses están analizando en este momento los dispositivos electrónicos incautados a los sospechosos.
El jefe de la unidad nacional de ciberdelitos de la NCA, Paul Foster, describió los arrestos como «un paso significativo» en su investigación, la cual continúa siendo «una de las principales prioridades de la agencia».
«Nuestro trabajo continúa, junto con socios en el Reino Unido y en el extranjero, para garantizar que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia», ha añadido.
Casi una experiencia ‘religiosa’
A principios de esta semana el presidente de M&S, Archie Norman, reconoció ante los parlamentarios que el hackeo había resultado «traumático» y lo había vivido como «una experiencia extracorpórea».
El empresario no ha indicado si el retailer llegó a desembolsar algún rescate por el ciberataque. No obstante, la compañía ha revelado que este incidente podría costarle unos 300 millones de libras de pérdidas, aunque espera recuperar hasta la mitad mediante la gestión de costes, seguros y otras medidas.
Estos piratas informáticos podrían pertenecer a la banda Scattered Spider, formada por jóvenes de Reino Unido y EE.UU (algunos antiguos gamers) y que han centrados sus ciberataques primero en el sector de los minoristas, posteriormente en el de los seguros y más recientemente en el aéreo.

