La desconexión entre la confianza de las organizaciones en la ciberresiliencia y su preparación real frente a amenazas externas cada vez más disruptivas es cada vez mayor, revela el informe The ripple effect: a hallmark of resiliente cybersecurity, realizado por Sapio Research para la compañía de ciberseguridad Zscaler.
Aunque el 85% de las empresas en España ha incrementado sus inversiones en ciberresiliencia durante el último año, el 50% admite que sus estrategias continúan demasiado enfocadas en sí mismas: solo defienden su propio perímetro. Dicha estrategia favorece la vulnerabilidad ante riesgos que proceden de proveedores, tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA) o la computación cuántica y la volatilidad del mercado.
Los peligros desbordan los controles internos
Las compañías de nuestro país afrontan un panorama complicado donde se combinan el aumento de ciberataques, las cadenas de suministro cada vez más complejas, acontecimientos geopolíticos impredecibles y rápidos avances en IA y computación cuántica. El 54% de los responsables de TI en España pronostica que en los próximos 12 meses se producirá una interrupción importante provocada por un proveedor o tercero, mientras que el 57% afirma haber experimentado un incidente de este tipo en el último año.
La evidencia de las amenazas no ha motivado la actualización de la estrategia de resiliencia para abordar las dependencias de terceros o la inestabilidad en sus cadenas de suministro. Tan solo el 31% estima que sus medidas actuales son altamente efectivas frente a la volatilidad de la cadena de suministro. En la zona EMEA (Europa, Oriente Próximo y África), esta cifra desciende un punto, hasta el 30%.
El crecimiento de la inversión en resiliencia choca a menudo con una infraestructura obsoleta. Un 72% de empresas todavía depende de sistemas tradicionales como firewalls, VPN y modelos de seguridad basados en perímetro. El 56% afirma que su arquitectura actual de TI limita su capacidad para responder de manera eficaz a brechas, interrupciones y fallos.
IA y computación cuántica
Tecnologías emergentes como inteligencia artificial, computación cuántica y soberanía de datos suponen un mayor grado de incertidumbre. El 49% de los responsables de TI admite que sus sistemas de seguridad no están preparados para hacer frente a amenazas avanzadas. Además, el 51% de las empresas que están implementando o probando tecnologías de IA autónoma (IA agéntica) carece de marcos sólidos de gobernanza.
Otro de los puntos críticos es la utilización de “shadow AI” (IA en la sombra): el 61% de las organizaciones no tiene visibilidad sobre estas prácticas, y el 46% teme la exposición de datos sensibles mediante uso de aplicaciones públicas de IA. Y sobre la criptografía poscuántica, el 49% aún no la ha incorporado a su estrategia de seguridad, y eso que el 52% señala que los datos robados hoy podrían verse comprometidos en los próximos 3 a 5 años.
La dependencia de tecnología extranjera también influye en las políticas de soberanía digital. Mientras que el 79% de los responsables de TI en España está evaluando su dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros, el 64% ha actualizado su estrategia de ciberresiliencia para poder cumplir con la norma. El 59% la actualizó en respuesta a regulaciones como NIS2, DORA o GDPR.
Resilient by design
La plataforma de la compañía, Zscaler Zero Trust Exchange, basada en SASE (Secure Access Service Edge), está distribuida en 160 centros de datos por todo el planeta y ejecuta al día 260.000 parcheos en la nube. “La verdadera resiliencia —dice Pablo Vera, vicepresidente regional de Iberia en Zscaler— debe expandirse hacia afuera a través de capas de dependencia como partners, plataformas y cadenas de suministro, para absorber impactos externos antes de que desestabilicen las operaciones. Adoptar un enfoque Resilient by design permite integrar la capacidad de resistir escenarios inevitables de fallos o brechas”.
Para hacer frente al auge de amenazas externas, el informe propone las siguientes acciones clave:
Prepararse para el futuro con una arquitectura Zero Trust. Hay que emplear una arquitectura con capacidad de adaptación a nuevas amenazas activando capacidades adicionales, como seguridad para IA generativa (GenAI) y visibilidad de criptografía poscuántica, desde un único panel de control.
Priorizar la visibilidad. Con el implemento de una plataforma unificada donde se integren seguridad de datos, seguridad de IA y de terceros, así como soberanía de datos, ofreciendo visibilidad y control de extremo a extremo sobre toda la superficie de riesgo.
Simplificar con un enfoque de plataforma. Debe desacoplarse la seguridad de la infraestructura de red y adoptar un modelo Zero Trust basado en el principio de mínimo privilegio.

