Un tribunal federal de EE.UU. ha condenado a Oleksandr Didenko, un ciudadano ucraniano de 29 años, a cinco años de cárcel por su papel en un vasto esquema de fraude informático diseñado para ayudar a trabajadores de Corea del Norte a obtener empleos en empresas tecnológicas estadounidenses de forma ilegal.

Didenko, también conocido como ‘Alexander Didenko’, se declaró culpable en noviembre de varios cargos, entre ellos conspiración para cometer fraude electrónico y robo de identidad agravado, tras ser detenido por las autoridades polacas en 2024 y posteriormente extraditado a EE.UU.

El hombre, originario de Kiev, operaba una plataforma llamada Upworksell.com, desde la que vendía o alquilaba identidades falsas o robadas a trabajadores remotos en el extranjero, entre ellos numerosos ciudadanos norcoreanos. Estos perfiles falsos permitían a los empleados pasar los procesos de selección y seguridad de empresas estadounidenses y obtener contratos laborales lucrativos.

Los documentos judiciales indicaron que el pirata informático tenía acceso a las identidades de casi 900 estadounidenses. Los trabajadores de TI ganaban cientos de miles de dólares y presentaban declaraciones de impuestos usando los nombres de las personas cuyas identidades habían sido robadas. Al menos 18 personas sufrieron el robo de identidad, y 13 de ellas tienen responsabilidades fiscales falsas debido a las acciones de Didenko.

Además, los fiscales han explicado que el malhechor pagaba a cómplices en el territorio norteamericano una tarifa mensual de 100 dólares por ordenador para albergar ‘granjas de portátiles’ (equipos con acceso remoto) en hogares de Virginia, Tennessee y California, de modo que los norcoreanos pudieran conectarse y aparentar estar físicamente en EE.UU.

Cómo le han pillado

En mayo de ese 2024, las fuerzas del orden incautaron 17 portátiles durante registros en tres residencias vinculadas a las granjas de portátiles.

Las autoridades federales rastrearon la operación tras una investigación coordinada con la policía de Polonia, que detuvo a Didenko ese mismo año durante un control fronterizo. Tras su arresto, fue extraditado para que enfrentara a los cargos.

Durante la investigación se descubrió que había creado cientos de cuentas fraudulentas en portales de empleo y servicios financieros, utilizando datos personales de ciudadanos estadounidenses sin su consentimiento.

El juez impuso a Didenko una sentencia de 60 meses de prisión, junto con 12 meses adicionales de libertad supervisada tras su liberación y el pago de unos 46.547 dólares en concepto de restitución. 

Además, acordó la incautación de más de 1,4 millones de dólares en activos, incluyendo efectivo y criptomonedas asociadas con su actividad criminal.

Desde EE.UU. han destacado que este caso no sólo representa un fraude económico, sino también una amenaza a la seguridad nacional, al permitir que agentes de un país considerado hostil al orden internacional se infiltren en la economía y cadenas de información tecnológicas estadounidenses.

Estas operaciones permiten a Corea del Norte evadir sanciones y obtener recursos ilícitos para financiar al régimen de Pyongyang. Según informes de la ONU, el programa más amplio de trabajadores remotos norcoreanos podría generar entre 250 y 600 millones de dólares anuales mediante salarios y otros ingresos que escapan a las sanciones.