Este martes, 2 de julio, ha sido un día aciago para la guardia civil. A la imputación de la directora general, Mercedes González, y el director adjunto operativo (DAO), Manuel Llamas, una posibilidad que ya Escudo Digital apuntó el pasado 19 de junio, hay que sumar un fallo informático masivo que ha paralizado gran parte de los sistemas de la Benemérita y que ha dejado al cuerpo completamente aislado.
El fallo ha afectado herramientas esenciales como el Sistema Integral de Gestión Operativa (SIGO), que es crucial para trámites cotidianos como la presentación de denuncias, consultas de antecedentes o la intervención de armas. Además, otros sistemas importantes como Inbox, una aplicación de comunicación interna encriptada, y SITEL, utilizado para el control de llamadas en investigaciones, también quedaron inoperativos. Incluso las llamadas de teléfonos fijos, que operan por IP, dejaron de funcionar, intensificando la sensación de aislamiento.
La incidencia, provocada por una caída del fluido eléctrico, comenzó sobre las diez de la mañana y se extendió a todos los puntos del país. A lo largo de la tarde, los servicios comenzaron a recuperarse en los cuarteles, aunque el malestar entre los funcionarios ha resultado evidente.
Esta situación, como ya avanzábamos, se ha producido, el mismo día en que la directora de la Guardia Civil y el DAO han sido imputados por el juez Pedraz, quien no ha imputado al anterior director general de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, al considerar que no existen indicios en su contra. González y Llamas ahora forman parte de la lista de imputados en la investigación sobre la presunta trama para desbaratar causas judiciales que afectan al Gobierno y al PSOE. Esta trama habría sido liderada por el exdirigente socialista Santos Cerdán y coordinada por la exmilitante Leire Díez.
El pasado 16 de junio, Mercedes González compareció en la comisión de Interior del Senado, donde aseguró haber informado al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre sus encuentros con Leire Díez. Aunque Marlaska conocía estas reuniones, negó en dos ocasiones que se hubieran producido. La propia Díez también negó haber mantenido estos encuentros en su declaración judicial. Sin embargo, el sumario refleja que González se encontró hasta en tres ocasiones con Leire Díez, quien pretendía que se investigara a determinados agentes de la Unidad Central Operativa (UCO).
El núcleo duro de Marlaska está en el foco de las sospechas judiciales. El juez Pedraz dirige una de las líneas de investigación hacia el protagonismo de Juan Sánchez Yepes, exagente de la UCO, investigado por presuntamente revelar secretos contra su antigua unidad y colaborar para ‘impulsar sospechas ante la directora de la Guardia Civil’. El auto judicial señala que González fue receptiva a estas suposiciones y ordenó investigar a determinados agentes, en el centro de la trama en torno a Leire Díaz.

