La Policía de Ucrania, en colaboración con el Servicio de Seguridad y la Fiscalía General nacional han llevado a cabo una operación a gran escala en varias regiones del país para acabar con numerosos centros de llamadas fraudulentos y sus responsables, deteniendo a 26 personas. 

Estas instalaciones operaban como si fueran grandes corporaciones, teniendo administradores, operadores y otros participantes para hacer las estafas. Su objetivo final era obtener dinero de las víctimas o conseguir acceso a sus cuentas bancarias para vaciarlas. 

Además, en las llamadas se usaban guiones previamente elaboradores. Para más inri, los ‘empleados’ de estas estructuras tenían a su alcance bases de datos de posibles víctimas, software especializado y herramientas para la ocultación y retirada de fondos.  

Según han informado las fuerzas del orden ucranianas a través de un comunicado de prensa, llevaron a cabo un total de 411 allanamientos y clausuraron 94 call centers para fines delictivos. En estos locales encontraron casi 1.800 estaciones de trabajo completamente equipadas.

Durante la investigación se incautaron 3.336 equipos informáticos, 1.346 teléfonos, más de 5.200 tarjetas SIM, 90 tarjetas bancarias, acceso a 20 monederos de criptomonedas y 22 automóviles. 

También se confiscaron unos 2 millones de dólares, 64.000 euros, efectivo en grivnas, un kilogramo de lingotes de oro y joyas. 

La policía nacional del país llegó a investigar 867 direcciones de posibles centros de llamadas fraudulentos a través de sus distintas unidades territoriales. 

Asimismo, identificaron 67 instrumentos financieros usados para cometer delitos, entre los que había 40 tarjetas bancarias, 12 monederos de criptomonedas y 15 personas que se encargaban de hacer las operaciones de pago fraudulenta. 

Sintiendo la ‘llamada’ del dinero

«En algunos casos, los operadores llamaban en nombre de los bancos e informaban sobre transacciones supuestamente sospechosas o la amenaza de bloqueo de cuentas. En otros, se hacían pasar por corredores de bolsa y convencían a las personas para que invirtieran en plataformas ficticias de inversión y criptomonedas. A algunas víctimas se les prometió ayuda para recuperar el dinero que habían perdido previamente a manos de los estafadores», señala el comunicado. 

Así, los ‘agentes’ de los call centers lograban persuadir a los usuarios de que transfirieran fondos a cuentas controladas, pidieran préstamos o proporcionaran los datos de sus tarjetas bancarias y códigos de confirmación. Igualmente, les convencían para que instalaran programas de acceso remoto en sus teléfonos y ordenadores. 

Otra estafa se centrada en la venta de suplementos biológicos activos sin receta médica que aparentemente eran tratamientos para diversas enfermedades. Todo ello sin receta médica ni prescripción de ningún doctor. 

Todos estos delitos no se enfocaban en usuarios ucranianos exclusivamente, sino que algunas centralitas se dirigían a ciudadanos de otros países. 

Los detenidos podrían enfrentarse a penas máximas de hasta 12 años (con confiscación de bienes) en virtud de los apartados 4 y 5 del artículo 190 y del apartado 3 del artículo 209 del Código Penal de Ucrania, que se refieren al fraude y la legalización de bienes obtenidos mediante delito.