El robo de una sesión de ChatGPT o Claude, por ejemplo, que ya ha sido previamente autenticada puede permitir a un atacante no solo acceder al servicio, sino utilizar los recursos contratados por la víctima e incluso sortear en determinados escenarios la necesidad de volver a superar la autenticación en dos factores.

Es la última alerta de ESET, expertos en ciberseguridad, que avisan de esta peligrosa evolución después de conocerse varios incidentes relacionados con credenciales, claves API y sesiones de herramientas de inteligencia artificial.

Una sesión iniciada también tiene valor para los atacantes

Un reciente informe de amenazas de Anthropic, compañía responsable de Claude, recoge casos que muestran hasta dónde puede llegar el problema.

En una de las campañas investigadas, los atacantes estuvieron operando durante aproximadamente un mes utilizando claves API que habían sido robadas.

En otro incidente consiguieron comprometer las claves de producción pertenecientes a un proveedor de inteligencia artificial y emplearon posteriormente esa infraestructura para atacar a cerca de 30 empresas en solo cuatro días.

También se han detectado ataques directamente contra usuarios de Claude. Diferentes familias de infostealers consiguieron hacerse con sesiones que permanecían activas en dispositivos previamente infectados.

Los delincuentes pudieron reutilizar esos accesos para entrar en las cuentas y consumir las cuotas contratadas sin autorización.

Anthropic terminó cerrando las sesiones afectadas, eliminando los métodos de pago almacenados y devolviendo los cargos indebidos.

«Estamos acostumbrados a pensar que el principal objetivo de un atacante es conseguir nuestra contraseña, pero este tipo de casos demuestra que una sesión ya autenticada también puede convertirse en un activo muy valioso», explica Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España.

Cómo pueden entrar sin conocer la contraseña

La clave está en los denominados infostealers, programas maliciosos diseñados específicamente para recopilar información de un dispositivo infectado.

Su capacidad puede ir mucho más allá de localizar contraseñas guardadas en el navegador. También pueden apropiarse de cookies, tokens de sesión, archivos e información del propio sistema.

Entre las amenazas identificadas en los equipos Windows afectados por el incidente de Claude aparecieron Vidar, LummaC2, StealC, RedLine y Acreed. También se detectó Atomic Stealer, conocido como AMOS, en un número reducido de ordenadores Mac.

Y no, no se trató de una vulnerabilidad propia de Claude. El punto de entrada fueron dispositivos que ya estaban comprometidos por malware. «Si el dispositivo está infectado, un infostealer puede robar los elementos que acreditan que el usuario ya ha iniciado sesión y reutilizarlos sin necesidad de conocer la contraseña ni de superar de nuevo el doble factor», señala Albors.

Por eso, tener activado el doble factor continúa siendo una protección importante frente al robo convencional de credenciales, pero lamentablemente no elimina todos los riesgos derivados de un ordenador comprometido.

Las cuentas de IA ya tienen un mercado negro en crecimiento

El mercado de las cuentas de IA no deja de crecer. Y es que una cuenta de inteligencia artificial puede incluir suscripciones de pago, cuotas de utilización o acceso mediante API que tiene un coste para su propietario.

Los accesos robados pueden utilizarse para consumir esos recursos sin pagarlos, ocultar determinadas actividades detrás de una identidad legítima o ser revendidos a otros delincuentes.

Incluso han aparecido falsos servicios que prometen acceso económico a herramientas de IA y que esconden software destinado precisamente a apropiarse de credenciales y sesiones.

Cambiar la contraseña puede no solucionar el problema

Uno de los errores después de detectar actividad sospechosa consiste en limitarse a modificar la contraseña.

Si el infostealer continúa instalado, el atacante podría hacerse nuevamente con los datos generados cuando la víctima vuelva a iniciar sesión.

El primer paso debería ser analizar y limpiar el dispositivo. Después conviene cerrar las sesiones abiertas, revocar las desconocidas y cambiar las contraseñas, comenzando por la cuenta de correo vinculada.

También resulta recomendable revisar las credenciales almacenadas en el navegador, mantener el doble factor activado y comprobar tanto el consumo de las herramientas de IA como posibles cargos asociados a los métodos de pago.

Especial precaución requieren las aplicaciones o intermediarios que prometen acceso mucho más barato a servicios de inteligencia artificial a cambio de instalar programas o proporcionar las credenciales de una cuenta existente.