Según diferentes estudios, este año las ciberestafas crecerán un 60% respecto al mismo periodo del año anterior. Y es que, las jornadas especiales de descuentos, que concentran millones de transacciones en pocas horas, se han convertido en un terreno fértil para quienes buscan apropiarse de datos personales y bancarios.

Un ciberfraude que se disfraza de aviso de mensajería

El esquema funciona explotando un punto débil muy común durante estas fechas: la expectación por recibir pedidos.

En un momento en el que cientos de miles de usuarios revisan compulsivamente el estado de sus envíos, los delincuentes se hacen pasar por supuestas compañías de mensajería y envían notificaciones que imitan con precisión los mensajes reales.

El fraude se camufla detrás de una comunicación aparentemente inocente, que informa de un paquete retenido o devuelto a una oficina y solicita una pequeña tarifa para liberarlo.

El mensaje suele incluir enlaces que redirigen a páginas diseñadas para parecer auténticas.

En ellas se pide introducir datos personales, direcciones completas o información bancaria. A partir de ese instante comienza el robo silencioso.

Estos mismos sitios fraudulentos pueden instalar software malicioso en el dispositivo sin que el usuario lo perciba, creando un acceso permanente para extraer más información en el futuro.

Las autoridades han detectado un aumento significativo en la sofisticación de estas páginas falsas, que ahora replican diseños corporativos, números de seguimiento simulados e incluso asistentes virtuales.

Esta profesionalización del engaño dificulta identificar a simple vista que se trata de una estafa, sobre todo en un contexto de compras masivas donde la prisa y el volumen de información juegan a favor del atacante.

Un escenario propicio para la ingeniería social

El auge de esta técnica tiene relación directa con el crecimiento del comercio electrónico en España.

Las asociaciones del sector estiman que el volumen de pedidos durante el Black Friday ha aumentado más de un 25% respecto a 2024, impulsado por plataformas de venta rápida, marketplaces internacionales y tiendas que han extendido sus campañas durante semanas.

Cuantos más paquetes circulan, mayor es el margen para generar confusión.

Además, los delincuentes aprovechan la familiaridad del consumidor con los métodos de comunicación habituales de las empresas logísticas.

El mensaje llega por SMS, correo electrónico o aplicaciones de mensajería, replicando formatos que todo usuario ha visto decenas de veces. Esta sensación de normalidad reduce la sospecha y facilita que se pulse el enlace sin reflexionar sobre su autenticidad.

Los analistas de ciberseguridad indican que el perfil de las víctimas es muy diverso. No se trata solo de usuarios con escasos conocimientos digitales.

Las personas que realizan numerosas compras en un corto periodo, o quienes reciben paquetes de distintos operadores, tienen más probabilidades de caer en el engaño.

La saturación informativa, combinada con la urgencia por recuperar un envío supuestamente extraviado, hace que el fraude sea especialmente efectivo.

Ojo, la necesidad de una vigilancia reforzada

Aunque la cantidad exigida para liberar el supuesto paquete suele ser pequeña, el daño económico total puede ser elevado por la extracción de datos bancarios y la posterior realización de cargos no autorizados.

Los expertos también alertan del valor que tienen los datos personales obtenidos, ya que pueden utilizarse en ataques posteriores mucho más elaborados.

Los servicios policiales y los equipos de respuesta ante incidentes informáticos remarcan que los días de ofertas continuadas concentran picos de actividad criminal.

Por ello, recomiendan comprobar siempre el origen del aviso y verificar directamente en la página oficial de la empresa de mensajería el estado del envío. Nunca se debe introducir información personal o bancaria a partir de enlaces recibidos por canales no verificados.

El sector logístico y las plataformas de comercio electrónico también han incrementado sus esfuerzos para advertir del auge de estas falsificaciones.

Muchas compañías han reforzado los sistemas de autenticación y han añadido avisos persistentes en sus aplicaciones, alertando de que jamás solicitan pagos adicionales por la entrega de paquetes ya tramitados.

Según diferentes estudios, este año las ciberestafas crecerán un 60% respecto al mismo periodo del año anterior. Y es que, las jornadas especiales de descuentos, que concentran millones de transacciones en pocas horas, se han convertido en un terreno fértil para quienes buscan apropiarse de datos personales y bancarios.

Entre las técnicas más agresivas destaca una que se ha extendido con rapidez: la del paquete no solicitado.

Un ciberfraude que se disfraza de aviso de mensajería

El esquema funciona explotando un punto débil muy común durante estas fechas: la expectación por recibir pedidos.

En un momento en el que cientos de miles de usuarios revisan compulsivamente el estado de sus envíos, los delincuentes se hacen pasar por supuestas compañías de mensajería y envían notificaciones que imitan con precisión los mensajes reales.

El fraude se camufla detrás de una comunicación aparentemente inocente, que informa de un paquete retenido o devuelto a una oficina y solicita una pequeña tarifa para liberarlo.

El mensaje suele incluir enlaces que redirigen a páginas diseñadas para parecer auténticas.

En ellas se pide introducir datos personales, direcciones completas o información bancaria. A partir de ese instante comienza el robo silencioso.

Estos mismos sitios fraudulentos pueden instalar software malicioso en el dispositivo sin que el usuario lo perciba, creando un acceso permanente para extraer más información en el futuro.

Las autoridades han detectado un aumento significativo en la sofisticación de estas páginas falsas, que ahora replican diseños corporativos, números de seguimiento simulados e incluso asistentes virtuales.

Esta profesionalización del engaño dificulta identificar a simple vista que se trata de una estafa, sobre todo en un contexto de compras masivas donde la prisa y el volumen de información juegan a favor del atacante.

Un escenario propicio para la ingeniería social

El auge de esta técnica tiene relación directa con el crecimiento del comercio electrónico en España.

Las asociaciones del sector estiman que el volumen de pedidos durante el Black Friday ha aumentado más de un 25% respecto a 2024, impulsado por plataformas de venta rápida, marketplaces internacionales y tiendas que han extendido sus campañas durante semanas.

Cuantos más paquetes circulan, mayor es el margen para generar confusión.

Además, los delincuentes aprovechan la familiaridad del consumidor con los métodos de comunicación habituales de las empresas logísticas.

El mensaje llega por SMS, correo electrónico o aplicaciones de mensajería, replicando formatos que todo usuario ha visto decenas de veces. Esta sensación de normalidad reduce la sospecha y facilita que se pulse el enlace sin reflexionar sobre su autenticidad.

Los analistas de ciberseguridad indican que el perfil de las víctimas es muy diverso. No se trata solo de usuarios con escasos conocimientos digitales.

Las personas que realizan numerosas compras en un corto periodo, o quienes reciben paquetes de distintos operadores, tienen más probabilidades de caer en el engaño.

La saturación informativa, combinada con la urgencia por recuperar un envío supuestamente extraviado, hace que el fraude sea especialmente efectivo.

Ojo, la necesidad de una vigilancia reforzada

Aunque la cantidad exigida para liberar el supuesto paquete suele ser pequeña, el daño económico total puede ser elevado por la extracción de datos bancarios y la posterior realización de cargos no autorizados.

Los expertos también alertan del valor que tienen los datos personales obtenidos, ya que pueden utilizarse en ataques posteriores mucho más elaborados.

Los servicios policiales y los equipos de respuesta ante incidentes informáticos remarcan que los días de ofertas continuadas concentran picos de actividad criminal.

Por ello, recomiendan comprobar siempre el origen del aviso y verificar directamente en la página oficial de la empresa de mensajería el estado del envío. Nunca se debe introducir información personal o bancaria a partir de enlaces recibidos por canales no verificados.

El sector logístico y las plataformas de comercio electrónico también han incrementado sus esfuerzos para advertir del auge de estas falsificaciones.