Los cibermalos le han montado un buen pollo a KFC, la famosa cadena de restaurantes de origen estadounidense. 

La empresa del Coronel Sanders ha confirmado que el incidente fue consecuencia de un acceso no autorizado por parte de un tercero a la infraestructura de la empresa encargada del transporte y la logística.

El reparto y abastecimiento no ha salpicado a KFC en España. El incidente solo afectó aparentemente a su filial en Japón. 

En un comunicado, la enseña nipona aclara que el ataque se llevó a cabo el domingo 13 de julio y desde el día siguiente comenzaron a producirse problemas en el suministro de productos, lo cual ha ocasionado que muchos restaurantes hayan tenido que limitar su carta, reducir su horario de apertura o incluso llegar a suspender temporalmente la actividad. 

Sin pedidos online

Para más inri, Kentucky Fried Chicken también ha tenido que interrumpir de forma temporal los pedidos realizados a través de su página web y aplicación móvil, así como los servicios de entrega a domicilio y pedidos para recoger en tienda, mientras trabaja en la recuperación de los sistemas afectados. 

Por el momento, KFC Japón no tiene constancia de que se haya producido una filtración de los detalles que estarían en manos de los amigos de lo ajeno. Tampoco ha revelado qué información haya podido verse comprometida durante el incidente.

La firma ha pedido disculpas a sus usuarios por las molestias ocasionadas y ha asegurado que está trabajando estrechamente con el proveedor afectado y el resto de empresas implicadas para restablecer la normalidad lo antes posible. 

No obstante, la empresa no ha revelado el número de clientes potencialmente afectados, ya que el impacto conocido hasta ahora se limita a las operaciones de distribución y al funcionamiento de los restaurantes.

Por ahora, ningún grupo conocido u operación de ransomware famosa ha reivindicado la autoría del incidente.